Al atardecer en los campos de Chicago esclavos negros cantan al unísono en un ritmo lento pero revitalizante, ese sonido llega a los oídos del tiempo, y este lo lleva por nuevas gargantas y de ellas surgen nuevos frutos como el jazz, el rock y el rap. Ese ritmo es conocido como blues. Un canto que comenzó en el campo y terminó en las ciudades. En un principio se pensó que el blues era exclusivo del idioma inglés…
Pero en septiembre de 1985 una agrupación Mexicana, comandada por José Cruz realiza su primer concierto sombreado por notas de blues por el aire del D.F. A 22 años de este evento, esta agrupación, conocida como Real de Catorce, ahora ya es parte de la historia de la música contemporánea. El grupo toma el nombre del pueblo de Real de Catorce, el cual está a 2,750 metros de altitud en la Sierra de Catorce, en San Luís Potosí, una de las más altas del altiplano mexicano, con cumbres que rebasan los 3,100 metros de altura. El silencio, el aire limpio y perfumado así como las vistas espectaculares son características de este lugar. Un lugar mítico, fantasma, a veces etéreo al igual que la música del grupo.
Los aportes de Real de catorce no son para menos. Destaca, en primer lugar, su reivindicación lingüística: como una forma de resistencia cultural, creó blues en español cuando se pensaba que sólo era posible hacerlo en inglés. Desarrolló un estilo no comparable con otros en el manejo de letra y música, sobre la base de lo creado por los maestros, pero distinguiéndose de ellos con su propia personalidad. Un tercer aporte es el ideológico: la visión del mundo que proyectan las canciones parte del contexto de la cultura mexicana, con enfoque nacional y universal a la vez. Su propuesta de blues en español muy pronto ganó el respeto de escritores, prensa cultural e incluso de musicólogos, debido a su calidad y carácter innovador tanto en la música como en las letras. Letras calificadas de poéticas. Incluso los artistas encontraron en Real de Catorce un compresible discurso musical, capaz de trastocar los sentidos y la mente.
Este es inicio de la canción “Un medio día triste”, el cual viene incluido en su segundo álbum “Tiempos oscuros”. Real de Catorce cuenta con nueve discos, su discografía arrancó con su disco Azul, cuya pieza que da nombre al álbum se ha convertido en un clásico el cual se corea por el público en todos sus conciertos. La canción Azul ha sido la pieza con la que de forma permanente cierran sus conciertos. Incluso Mérida ha visto a esta agrupación en tres ocasiones, la más reciente fue en el año de 2000.
Otros discos del Real, como ya casi todos sus fans lo conocen son: Mis amigos muertos, Voces interiores, Contraley, Nueve, Voy a morir, Al rojo y Azul(los cuales son dos discos en vivo) y cicatrices. Pero para que seguir con mi bla bla bla, mejor que sea una canción del Real, quien les forme su propio criterio.
Pero en septiembre de 1985 una agrupación Mexicana, comandada por José Cruz realiza su primer concierto sombreado por notas de blues por el aire del D.F. A 22 años de este evento, esta agrupación, conocida como Real de Catorce, ahora ya es parte de la historia de la música contemporánea. El grupo toma el nombre del pueblo de Real de Catorce, el cual está a 2,750 metros de altitud en la Sierra de Catorce, en San Luís Potosí, una de las más altas del altiplano mexicano, con cumbres que rebasan los 3,100 metros de altura. El silencio, el aire limpio y perfumado así como las vistas espectaculares son características de este lugar. Un lugar mítico, fantasma, a veces etéreo al igual que la música del grupo.
En esta noche boreal etérea,
toserán nuestros tuberculosos pulmones sobre la inmaculada faz de la tierra,
entraremos en los cuartos de las púberes doncellas
y les cantaremos al oído poemas sucios e insensatas odas
pervertiremos el olor de azar de sus alientos con vinos y perfumes agrios
liaremos cigarrillos morados traídos de la vieja Persia y fumaremos la nube espesa de sus ojos
rondaremos el patio trasero de sus muslos
haremos reventar la noche en llanto
agua tibia, río terso,
para que el día amanezca iluminado de sonrisas
y floridas las ventanas.
Los aportes de Real de catorce no son para menos. Destaca, en primer lugar, su reivindicación lingüística: como una forma de resistencia cultural, creó blues en español cuando se pensaba que sólo era posible hacerlo en inglés. Desarrolló un estilo no comparable con otros en el manejo de letra y música, sobre la base de lo creado por los maestros, pero distinguiéndose de ellos con su propia personalidad. Un tercer aporte es el ideológico: la visión del mundo que proyectan las canciones parte del contexto de la cultura mexicana, con enfoque nacional y universal a la vez. Su propuesta de blues en español muy pronto ganó el respeto de escritores, prensa cultural e incluso de musicólogos, debido a su calidad y carácter innovador tanto en la música como en las letras. Letras calificadas de poéticas. Incluso los artistas encontraron en Real de Catorce un compresible discurso musical, capaz de trastocar los sentidos y la mente.
Un medio día triste viendo el lomo gris del metro
Aplanando la banqueta mientras el derrite el asfalto un sol blanco y voraz.
Pasan los delfines como almas en pena
Consorte de la muerte que se sube al mundo sin pagar boleto
El viento aúlla canciones flacas
Gente, hay una peste como esperando a cristo
Cristo está sentado seguramente
En la tercera fila de un burlesque.
Este es inicio de la canción “Un medio día triste”, el cual viene incluido en su segundo álbum “Tiempos oscuros”. Real de Catorce cuenta con nueve discos, su discografía arrancó con su disco Azul, cuya pieza que da nombre al álbum se ha convertido en un clásico el cual se corea por el público en todos sus conciertos. La canción Azul ha sido la pieza con la que de forma permanente cierran sus conciertos. Incluso Mérida ha visto a esta agrupación en tres ocasiones, la más reciente fue en el año de 2000.
Otros discos del Real, como ya casi todos sus fans lo conocen son: Mis amigos muertos, Voces interiores, Contraley, Nueve, Voy a morir, Al rojo y Azul(los cuales son dos discos en vivo) y cicatrices. Pero para que seguir con mi bla bla bla, mejor que sea una canción del Real, quien les forme su propio criterio.
Autor: Ivi May Dzib