El artista es un escarabajo que encuentra,
en los mismos excrementos de
la sociedad,
los alimentos necesarios para producir obras que fascinan
y convulsionan
a sus semejantes.”
Wajdi Mouawad
Cuando leí el “Último suspiro del moro” de Salman Rushdie, el cual ya de por sí es un tratado sobre el arte pero dicho por medio de una novela, Rushdie tomando la voz de su personaje principal El Moro, dice de los creadores: […] somos sembradores de vientos y cosechadores de tempestades.
Y esta frase se volvió mi método de medición en cuanto a las artes y la he ido comprobando en el transcurso de mis lecturas, y sesiones de cine y música, ya que esta frase finalmente engloba todo lo que el oficio implica para el creador, todo lo que hay atrás de su obra: estudio, empeño, trabajo y respeto a si mismo y a su potencial lector-receptor.
Esto lamentablemente se ve poco en Yucatán, incluidos promotores y gestores de lectura y artes, que es mi campo, pero de que hay gente comprometida, la hay. Entre esos escasos sembradores de vientos yucatecos, en el área de la música está el grupo Mamá Ruda Santiaguera denominado el voceador del Colectivo Santiaguero. Estos chavos a los que conocí hace 4 años en un concierto en la plaza grande se destacan por un sonido limpio, honesto y comprometedor ya que nos llega siempre con una serie de propuestas sónicas nuevas y no nos da pie a rechazarlas, debemos aceptarlas, analizarlas e integrarlas a nuestros sistema orgánico para que se vuelvan más música o un liberador baile.
Hace unos meses me pidieron para una Feria de lectura una propuesta para niños, con la calidad que los infantes merecen y no tenía muchas opciones, Mamá Ruda Santiaguera estaba entre esas candidaturas… ¿pero para niños?, ‘pos si, la música es el lenguaje universal y generacional así que no lo dude, mucho impulsado por lo que he visto y escuchado de grupos como Paté de Fua, Triciclo Circus Band, grupos que saben dialogar con todo público sin importar la edad y Mamá Ruda Santiaguera era esa opción que buscaba. Me contacte con el vocero y no solo dieron dos maravillosos conciertos, si no que evolucionaron, se recrearon bajo una propuesta denominada La marchante selecta y la Orquesta multicolor, pero sin dejar la esencia de Mamá Ruda e incluso me aventuro al decir que hasta la mejoraron, ya que no hay un ser más profesional, comprometido y capacitado que un niño jugando y los “marchantes selectos” ante los ojos de los presentes ascendieron al nivel de su público.
¿Fallos? Por supuesto el trance no es para los morritos ya que el
tiempo adulto no es el mismo que el tiempo de niño, pero aun así ese auditorio
con trescientos niños que al final del concierto iban llenos de sonidos y
planes de hacer música llegando a sus casas, la mayoría iba con mucha adrenalina
en los pies, manos y gargantas, salieron enamorados del sonido, encantados con
lo que sintieron y con muchas ganas de hacer música a base de su entorno y a
coleccionar sonidos, los más discretos iban con sonrisas y tímidos tarareos.
Si de estos trescientos niños,
algunos a estas fechas se han vuelto más sensibles ante su espacio sónico y han
jugado a hacer música, que yo apuesto a que si, estos músicos en algún tiempo podrían
ser un cosechadores de alguna
tempestad… Ojalá.
Mamá Ruda Santiaguera es alabado
por la adrenalina y grito de guerra que impacta en cada tocada, pero poco
alabada por el sonido y proyección, la Mamá Ruda debería escucharse con más
atención, con el sonido más bajo,
calmando un rato los pies, por lo menos dos canciones, ya el resto ni yo podría
estar sentada, pero es un grupo al que hay que oír, sus propuesta es totalmente
honesta, igualitaria, tocan, respetan y hace música para todos.
Por supuesto tienen una carga
muy fuerte de crítica social la cual la gente ve más clara en los títulos,
gritos de guerra y las pocas canciones con letra (cosa que en lo personal
agradezco sobremanera), pero la verdadera propuesta/cuestionamiento/protesta está
en su música, en las intervenciones sónicas del entorno que agregan a sus
canciones, todo lo que ellos proponen son cuestionamientos y ¿no es eso lo que
el artista debe ser? Solidario, un reflejo, un cuestionamiento ante sus
interlocutores, en especial la música que debe ser un espacio no tangente pero
vivo.
Espero que estos primeros siete
años sean los primeros de muchos más, que vayan creciendo junto con su público,
que más gente los oiga y los adopte, son de esas bandas a las que hay que
regalarles tiempo y sentidos.
Por si desean escuchar algo más
de ellos acá les dejo algunos enlaces para que sepan más de estos músicos:
