Ahmad Jamal

Varias son las razones por las que Ahmad Jamal tiene un lugar destacado en el el jazz: resignificó el concepto de trío de una manera tan importante como luego lo haría Bill Evans. Introdujo, más que nadie, la idea del silencio y el espacio como un componente del sonido en esta música. Su disco At The Pershing: But not for Me de 1958 fue uno de los más vendidos de su época y hoy está considerado uno de los mejores de todos los tiempos. Y, por supuesto, gozó de la manifiesta admiración de Miles Davis. Desde entonces, y a pesar de sus incursiones en otros modos y otros estilos, su sonido sigue siendo siempre el mismo: cálido, alegre, reconocible. Con una vitalidad a toda prueba y una contagiosa alegría a la hora de tocar, Jamal es un presente continuo que atraviesa toda la historia del jazz.
Si no tienes presente la historia de la música vas rumbo a una gran confusión cultural. Y eso es precisamente lo que ocurre ahora. Se supone que la música debe aplacar a las bestias; por desgracia lo que estamos haciendo es despertar a la bestia. Porque la industria discográfica de hoy no promueve las cosas que ayudarán a las generaciones futuras. La única forma artística que se produce en Estados Unidos, más allá del arte indígena americano, es el jazz. Y yo acuñé la frase “música clásica americana” hace muchos años, y eso es lo que es. Duke Ellington, Strayhorn, Coltrane, lo que tocaban era música clásica americana. Y ahora no estamos enseñando a nuestros jovenes nada sobre todos esos músicos. Si no educamos a nuestros hijos sufriremos una gran conmoción cultural. Si pones a dos niños en una sala y a uno lo alimentas con una dieta de George Shearing, McCoy Tyner, Dodo Marmarosa, y al otro lo alimentas con todo el rock que puedas encontrar, uno terminará siendo un ángel, el otro un monstruo… Y eso es lo que está ocurriendo ahora. Nadie habla de Art Tatum, que era un regalo del creador. Cualquier estudiante de música, aunque sea de música clásica, debería escuchar a Art Tatum.

Yo no creo que nada esté terminado. Siempre tenemos que apuntar a un descubrimiento, ya sea en la música clásica europea o en la americana. Porque tenemos la idea errónea de que somos creadores, cuando en realidad no somos creadores, ninguno de nosotros. Podemos reflejar la creatividad pero no ser creativos, ya que ésa es la tarea de Dios. Podemos descubrir una montaña pero no crearla. Por eso creo que todavía pueden hacerse descubrimientos en todo tipo de música. Hay gente nueva que serán los recipientes, y si les das la dieta equivocada, entonces no habrá más descubrimientos, y lo mismo ocurre con la ciencia y todo lo demás.


FUENTE: http://www.cuadernosdejazz.com/


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